Lo que fuimos sumando
Novedades
Vocero se construye a la vista. Acá anotamos lo que se puede hacer hoy y no se podía antes: canales nuevos, funciones para tu equipo y para quien supervisa.
Setiembre de 2026
La documentación, publicada — y el panel te lleva a ella
Cada canal tiene su guía paso a paso en vocero.net/documentacion, escrita sin vueltas y con lo que hay que saber antes dicho de frente — incluida la de vincular el grupo del área, el paso que hace toda cuenta. Para el chat web están además la guía del firmador para desarrolladores y los archivos listos para descargar. Cada guía tiene su versión en Markdown para dársela a una IA, y el panel enlaza al paso a paso justo donde lo necesitás.
Marcá la captura antes de mandarla
En el chat web, quien escribe puede pegar una captura con Ctrl+V y, antes de enviarla, marcar encima con flecha, recuadro o marcador — y tapar lo que no quiere mostrar. Se acabó el ida y vuelta de «¿cuál de los dos botones?», y lo tapado se destruye de verdad: no es una capa encima.
El chat de tu sitio sabe quién te escribe
Si tu sitio tiene usuarios logueados, tu servidor puede avalar quién está del otro lado: quien atiende ve «es Ana», verificado, en vez de «dice llamarse Ana», que es lo único que puede afirmar un nombre escrito a mano. Funciona también en las aplicaciones modernas que autentican con token, y sin sesión el chat abre igual, como visitante anónimo.
El chat, con tu marca
Color, logo, título, saludo, de qué lado aparece y cuánto sube desde el borde — importa en el celular, donde taparle a una tienda su barra de «agregar al carrito» es la queja número uno. El color del texto se calcula solo sobre el de tu marca, así que no hay forma de dejarlo ilegible.
Dar acceso al panel, desde el panel
Una sección nueva, Accesos: quién puede entrar al panel de tu cuenta y qué puede hacer. El alta emite un link de un solo uso con el que la persona elige su contraseña — ninguna viaja por ningún lado — y recuperarla va por correo. Y una cuenta no puede quedarse sin quien la administre: los tres caminos que lo permitían ahora avisan.
Áreas que juntan consultas, sin nadie atendiendo en vivo
Un área puede trabajar como un formulario de contacto — con la diferencia de que conversa: le pregunta al cliente lo que definas, le agradece, le avisa que alguien se va a contactar y le manda los datos por correo a la casilla del área. Cada área elige su modo: atención en vivo, captación, o el híbrido que usa tu horario — en vivo cuando hay gente, formulario cuando no. Y se puede decidir hasta por canal: la misma área atendida en vivo por WhatsApp y como captación desde el sitio.
El chat web: notas de voz, recarga sin cortes y borrar tus datos
El visitante puede grabar una nota de voz desde el navegador, con el micrófono a la vista solo donde se puede grabar. Recargar la página ya no corta la conversación — vuelve entera, y con dos pestañas abiertas lo escrito en una se ve en la otra. Los datos que el sitio le pide van en un solo formulario, validado al instante. Y el visitante puede borrar lo que el chat guardó de él, cuando quiera.
El chat de tu propio sitio web
Quien entra a tu sitio te escribe desde ahí mismo, y la consulta entra por el mismo circuito de siempre: el grupo la ve, alguien la toma y responde desde su celular. Con algo que ningún otro canal da: quien atiende ve en qué página está la persona y qué tiene en el carrito antes de tomarla. Hay plugin para WooCommerce, fragmento para Shopify y un archivo listo para cualquier otro sitio. Cada conversación la autoriza una clave que vive en tu servidor: nadie puede copiar el chat a otro sitio y consumirte el plan.
Instagram
Los mensajes directos de tu cuenta profesional de Instagram entran al mismo grupo y se atienden igual que WhatsApp: el primero que la toma responde desde su celular, con fotos, audios y documentos en los dos sentidos. Probado contra Instagram de verdad, de punta a punta.
Las citas viajan en los dos sentidos
Si el agente contesta citando un mensaje, el cliente lo ve como respuesta a ese mensaje — y al revés también. Antes la cita se perdía en el camino y llegaba una respuesta suelta, sin saber a cuál de las cosas en el aire se refería.
Agosto de 2026
Horario de atención y feriados
Cargás las franjas en las que hay alguien atendiendo —dos por día si cerrás al mediodía— y los feriados, sueltos o por rango. Los que caen siempre en la misma fecha se cargan sin año y valen todos los años: el 1 de mayo no hay que volver a cargarlo cada diciembre. Fuera de hora, al cliente se le dice cuándo vuelve a haber alguien y decide él si deja el mensaje igual; lo que deja llega al grupo marcado como fuera de horario y no se le asigna a nadie, así que nadie queda obligado a contestar a las once de la noche.
Pedirle los datos al cliente antes de atenderlo
Cada empresa define qué se le pregunta a quien escribe por primera vez —razón social, documento, correo, una lista de opciones— y la conversación se abre recién cuando terminó de contestar, sin perder lo que venía diciendo. Los datos quedan guardados: la próxima vez elige con un botón y no se los volvés a pedir. Cada área puede además pedir lo suyo para esa consulta.
El grupo de Telegram y el equipo del área, sincronizados
Quien entra al grupo pasa a atender esa área —y si no era usuario del sistema, queda dado de alta—; quien sale deja de atenderla, sin perder las conversaciones que tenga abiertas. Se terminó mantener dos listas iguales en dos lados.
Pasarle la conversación al grupo, a otra área o a una persona
El agente que no puede seguir la devuelve al grupo, la manda al área que corresponde o se la da a un especialista, siempre con una nota que explica por qué. La nota queda en el historial, en el lugar exacto de la charla donde pasó, y el cliente nunca la ve.
Un resumen de lo hablado para quien recibe la conversación
Al traspasar, quien la recibe puede leer un resumen de lo que se dijo hasta ahí en vez de treinta mensajes. Lo escribe un modelo de lenguaje, se activa cuenta por cuenta y viene apagado.
Mercado Libre
Las preguntas de tus publicaciones y los mensajes de post-venta entran por el mismo circuito que WhatsApp: se publican en el grupo, el primero que la toma contesta desde su celular y la respuesta se publica en Mercado Libre. El agente ve el producto, la compra y el estado del envío sin salir del chat.
Tu cliente, siempre con la misma persona
Cuando el sistema asigna solo, elige primero al agente que ya atendió a ese cliente, si tiene lugar. Si está al tope se la lleva otro: una conversación esperando a que alguien se desocupe es una que el cliente ve sin respuesta.
Encuesta de satisfacción al cerrar
Al terminar se le puede preguntar al cliente qué le pareció la atención, y ofrecerle dejar un comentario. El promedio se ve por cuenta, por área y por agente, siempre con la cantidad de respuestas al lado. Viene apagada y la redacción la escribe cada empresa.
Gráficas de tendencia
Consultas por día, cuánto espera un cliente hasta que lo toman, cuánto dura la atención, cuántas atendió cada persona, a qué hora te escriben y cómo terminaron las conversaciones. Con ventana de 7, 14, 30 o 90 días y en la hora local de tu empresa.
El tablero dice cómo está la atención ahora
Arriba y grande, lo único que puede exigir hacer algo: cuántos clientes están esperando y hace cuánto el que más espera. Debajo, quién puede atender y cuánto lleva encima cada uno. El semáforo usa los mismos plazos con los que el sistema avisa y reasigna, así que el color dice lo que está por pasar.
Un agente puede atender a varios clientes a la vez
Con un cupo que se configura por cuenta o por área, y con la respuesta apuntada siempre a la conversación correcta. Antes era una por vez.
Los plazos de atención se definen una vez y valen para todas las áreas
Cuánto se espera antes de reasignar, cuándo se avisa la demora, a los cuántos minutos se cierra por inactividad. Cada área puede cambiar lo suyo y lo que deje vacío usa el de la cuenta. Y antes de sacarle una conversación a un agente se le avisa cuánto le queda; al cliente le llega una disculpa por la demora.
Respuestas rápidas
Las respuestas que se repiten —horarios, precios, cómo llegar— quedan escritas detrás de un comando. El agente las manda escribiéndolo, sin tipear el texto cada vez. Pueden ser de toda la empresa o solo de un área.
La ubicación viaja como mapa
El cliente comparte dónde está y el agente le manda el punto, con la tarjeta del mapa de siempre en vez de un enlace que obliga a salir de la conversación. En los dos sentidos y en los dos canales.
Fotos, audios, videos y documentos, en los dos sentidos
Lo que el cliente manda le llega al agente tal como lo mandó, y al revés. Una nota de voz sigue siendo una nota de voz, y una foto se ve sin descargar nada.
Los audios quedan transcriptos
Cada nota de voz —la del cliente y la del agente— se pasa a texto y se lee en el historial. Repasar una conversación deja de ser escuchar diez audios seguidos.
Ver y filtrar las conversaciones
El intercambio completo de cada conversación, con su hora, de solo lectura. Se filtra por área, por canal y por quién atendió, con una opción para ver las que nadie tomó, que es lo que más se busca al revisar.
El grupo avisa si el cliente ya había escrito antes
Cuántas conversaciones tuvo y quién lo atendió la última vez, en la misma tarjeta donde se decide quién la toma.
WhatsApp, por la API oficial de Meta
El canal que motivó todo: tus clientes escriben al número de siempre y el ciclo completo funciona —aviso al cliente, publicación en el grupo, toma, respuesta y cierre— sobre la Cloud API oficial. Sin escanear ningún código ni conectar el celular a nada.
Quién asigna cada conversación lo decide cada área
Tres formas: que la tome quien quiera, que la reparta quien supervisa, o que la asigne el sistema al agente libre que hace más que no recibe una. Y qué hacer si nadie la toma a tiempo. El agente que no puede atender se marca ausente y deja de recibir consultas nuevas, sin perder la que tiene entre manos.
Nada queda colgado: cierre por inactividad y rescate por demora
Si el cliente deja de contestar, la conversación se cierra sola al cumplirse el plazo. Si quien la tomó no responde, vuelve al grupo con una tarjeta nueva para que la agarre otro. El cliente nunca queda esperando en silencio.
Panel web de administración
Áreas, canales, usuarios y los textos que recibe el cliente se administran desde el navegador, además de desde el bot. Atender sigue siendo desde el celular: el panel es para configurar y para mirar.
Telegram también como canal de tus clientes
Además de ser el puesto de trabajo del equipo, Telegram puede ser la puerta de entrada: tus clientes le escriben al bot de tu empresa y la consulta entra por el mismo circuito. Un mismo canal puede atender varias áreas y se le pregunta al cliente con cuál quiere hablar.
¿Querés verlo funcionando?
Escribinos y te lo mostramos con tu propio caso: tu WhatsApp de un lado, tu equipo del otro.
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